
Porque no me importa lo que digan ni con qué frecuencia o elocuencia lo digan: nadie jamás podrá convencerme de que la vida es algo maravilloso y gratificante. Porque, esta es la verdad: la vida es una catástrofe. El mero hecho de existir —de andar por ahí intentando alimentarnos, encontrar amigos y todo lo demás— es una catástrofe. Olvídense de todas esas tonterías ridículas de «Nuestra Ciudad» de las que todo el mundo habla: el milagro de un recién nacido, la alegría de una simple flor, «La vida es demasiado maravillosa para comprenderla», etc. Para mí —y lo seguiré repitiendo con tenacidad hasta que muera, hasta que caiga de bruces sobre mi rostro nihilista e ingrato y sea demasiado débil para decirlo—: mejor no haber nacido que nacer en este pozo negro. Un pozo sin fondo de camas de hospital, ataúdes y corazones rotos. Sin liberación, sin apelación, sin segundas oportunidades, para usar una frase favorita de Xandra, sin salida más que la vejez y la pérdida, y sin salida más que la muerte.
El jilguero

Donna Tartt
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras