
Jesús sabía que muchos de sus oyentes creían que el viejo odre (o la vieja forma de hacer las cosas) era suficiente. Se sentían cómodos con sus creencias y prácticas, pero Jesús no había venido a remendar viejas tradiciones religiosas. Ofrecía una nueva vestimenta, un nuevo odre, una forma de vida que no abolía las viejas costumbres, sino que las completaba. Esta enseñanza iluminó mi propia necesidad de permanecer flexible ante Dios. Me doy cuenta de que necesito un refugio más flexible para mi fe creciente, uno que pueda adaptarse y cambiar a medida que Dios obra en mí. Con demasiada frecuencia me encuentro aferrándome a lo cómodo y familiar, en lugar de aceptar los desafíos que surgen con el cambio y el crecimiento. A veces me alejo de las personas que tienen opiniones firmes que difieren de las mías, aunque una buena conversación podría moderar nuestros puntos de vista y profundizar nuestra relación. ¿Por qué huyo de las opiniones firmes y del posible conflicto? ¿Estoy demasiado cómodo y reacio al cambio? Esta comprensión resalta la necesidad del Espíritu en mi vida no solo para discernir y distinguir, sino también para iluminarme e invitarme a avanzar hacia la plenitud de la vida con Él.» – Explorando lo Divino
Explorando lo Divino: Mi búsqueda de Dios en el vino, la lana y la miel silvestre

Margaret Feinberg
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