
Algunas personas creen encontrar satisfacción en la buena comida, la ropa elegante, la música animada y el placer sexual. Sin embargo, cuando lo tienen todo, no se sienten satisfechas. Comprenden que la felicidad no consiste simplemente en satisfacer sus necesidades materiales. Por ello, la sociedad ha establecido un sistema de recompensas que trasciende los bienes materiales. Estas incluyen títulos, reconocimiento social, estatus y poder político, todo ello envuelto en un paquete llamado autorrealización. Atraídas por estos premios e impulsadas por la presión social, las personas dedican sus cortas vidas a desgastar cuerpo y mente persiguiendo estas metas. Quizás esto les dé la sensación de haber logrado algo en la vida, pero en realidad han sacrificado mucho. Ya no pueden ver, oír, actuar, sentir ni pensar con el corazón. Todo lo que hacen está dictado por si les reporta beneficios sociales. Al final, han pasado sus vidas siguiendo las exigencias de los demás y nunca han vivido una vida propia. ¿En qué se diferencia esto de la vida de un esclavo o un prisionero?
Lieh-tzu: Una guía taoísta para la vida práctica.

Liezi
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras