
Cuando alguien llora tan desconsoladamente que le duele la garganta, es por frustración o porque sabe que nada de lo que haga o intente cambiará la situación. Cuando sientes la necesidad de llorar, cuando solo quieres desahogarte, aliviar la presión interior, eso es verdadero dolor. Porque por mucho que lo intentes o lo desees, no puedes. Ese dolor permanece. Entonces, si tienes suerte, una pequeña lágrima puede escapar de esos ojos que lloran constantemente. Esa lágrima, esa diminuta y salada gota de humedad, es una vía de escape. Aunque sea solo una pequeña lágrima, es lo más pesado del mundo. Y no soluciona absolutamente nada.
Hola, mi amor 2: El primer amor merece una segunda oportunidad

Chase Brooks
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