Sylvain Reynard

La señorita Mitchell tenía una voz preciosa, era cierto, pero oírla hablar italiano era algo celestial. Su boca color rubí abriéndose y cerrándose, la delicadeza con la que casi cantaba las palabras, su lengua asomando de vez en cuando para humedecerse los labios… El profesor Emerson tuvo que recordarse a sí mismo que debía cerrar la boca después de que se le hubiera abierto.
– Sylvain Reynard –


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La señorita Mitchell tenía una voz preciosa, era cierto, pero oírla hablar italiano era algo celestial. Su boca color rubí abriéndose y cerrándose, la delicadeza con la que casi cantaba las palabras, su lengua asomando de vez en cuando para humedecerse los labios… El profesor Emerson tuvo que recordarse a sí mismo que debía cerrar la boca después de que se le hubiera abierto.

El infierno de Gabriel


Autor FraseaME

Sylvain Reynard


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