
¿Esto es lo que quieres, eh? —Él apartó sus caderas de la pared con su mano libre para que se ajustaran a su cuerpo—. ¿Yo usándote así? —Bajó la cabeza hacia su otro pecho, reemplazando el pellizco con succión, calmando la punta escocida mientras sus dedos torturaban el otro. Sí. Esto. Ellos usándose mutuamente. Eso era lo que ella quería. ¿Qué demonios tenía de malo eso? La ira irracional que había sentido en el coche volvió a hervir en ella. —Que te jodan —jadeó, clavando la cabeza y los omóplatos contra la pared mientras su mano izquierda se aferraba a su cabello y retorcía sus dedos con fuerza. Él ni siquiera se inmutó y eso solo la enfureció más.
Jugando con la eternidad

Amy Andrews
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras