
“Tengo los informes de Gemson y Boyd”, respondió Syn. Sus botas estaban en la esquina de su escritorio mientras se reclinaba en su silla, hojeando el contenido del archivo. “¿Cómo están?” preguntó God. Se quitó su abrigo de cuero y lo colgó sobre el respaldo de su silla. “Detallados. Bien”, respondió Syn. Bajó los pies y le lanzó a God una mirada significativa. El grandullón negó con la cabeza, ya sabía lo que Syn quería. Quería todo lo que sabían sobre este caso. Ahora. “Está bien, Syn. Cálmate. Todavía no nos hemos acostumbrado a ti. Pero sabemos lo que significa tener un sargento en nuestro equipo. Eres la persona a la que recurre el equipo, y tienes tanto mando y participación en la toma de decisiones como nosotros”, respondió Day mientras God lo miraba fijamente. Day se rió entre dientes. “Tito era tan importante como los otros Jackson”. Syn le arrojó un bolígrafo a Day, que este esquivó fácilmente. Syn no pudo evitar reírse de la comparación jodida de Day. “No soy ningún maldito Tito, idiota.

AE Vía
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