
Bueno, esto nos lleva al punto clave: solo hay una manera de protegernos de las enfermedades mortales que acechan a la humanidad. Es la abstinencia antes del matrimonio, seguida del matrimonio y la fidelidad mutua de por vida a una pareja no infectada. Cualquier otra cosa es una imprudencia y potencialmente suicida. No dejes que nadie te diga lo contrario. No existe el «sexo seguro», así como tampoco existe el «pecado seguro». Durante miles de años, la gente ha intentado encontrar maneras de desobedecer las leyes de Dios sin sufrir las consecuencias. Es imposible. Las Escrituras nos dicen que la paga del pecado es la muerte, ¡y más nos vale creerlo!
Vivir al límite: una guía para jóvenes adultos hacia un futuro significativo

James C. Dobson
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