
Los mensajes que llegaban inundaban los buzones de comunicaciones con rabia y tristeza, amenazas de venganza y ofrecimientos de ayuda. Estos últimos eran los más duros. Nuevas colonias que aún intentaban abrirse paso en ecosistemas locales tan exóticos que sus cuerpos apenas los reconocían como vida, aisladas, exhaustas, a veces al límite de sus recursos. Y lo que querían era enviar ayuda. Él escuchó sus voces, vio la angustia en sus ojos. No pudo evitar sentir un poco de cariño por ellos. En las mejores condiciones, los desastres y las plagas provocaban eso. No era una verdad universal. Siempre habría acaparadores y especuladores, personas que cerraban sus puertas a los refugiados y los dejaban morir de frío y hambre. Pero el impulso de ayudar también estaba presente. Compartir una carga, aunque eso significara tener menos para uno mismo. La humanidad había llegado tan lejos en medio de una bruma de guerra, enfermedad, violencia y genocidio. La historia estaba empapada de sangre. Pero también había cooperación y bondad, generosidad, matrimonios mixtos. Una cosa no existía sin la otra.
Las cenizas de Babilonia

James SA Corey
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras