
La señora Miniver empezaba a cansarse bastante de intercambiar ideas (sobre todo políticas) y de oír a los demás intercambiar las suyas. Está muy bien, reflexionó, cuando las ideas han tenido tiempo de florecer, o al menos de brotar, para que podamos recogerlas con criterio, presentarlas con entusiasmo y verlas desarrollarse en la calidez de la comprensión mutua; pero hoy en día se arrancan demasiado las pequeñas y miserables ideas solo para ver cómo crecen. La mitad de las ramitas verbales que nos entregamos no son más que raicillas inmaduras, terrosas y sin desarrollar: si se hubieran dejado más tiempo en la tierra, podrían haber llegado a ser algo, pero una vez expuestas, rara vez conseguimos replantarlas. Sin duda, la culpa es en gran parte de los tiempos que vivimos. Las cosas suceden demasiado rápido, una crisis sigue a otra, el terreno de nuestras mentes está perpetuamente revuelto. Cada uno de nosotros, para aliviar su frustración, transmite su propio comentario sobre los absurdos y desconcertantes acontecimientos del momento: y esto, hoy en día, es lo que se considera conversación.
Señora Miniver

Jan Struther
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras