
Estos políticos le parecieron los hombres más miopes y escépticos que jamás había conocido. Vivían en un pequeño mundo delimitado, por un lado, por el cargo y, por otro, por sus circunscripciones, y parecían incapaces de imaginar que no se trataba de un mundo eterno. Observó que un hombre alto, en el año de gracia de 1941, vestía un largo frac y un peculiar cuello semirígido que recordaba al gran parlamentario, el Sr. Gladstone. Hablaban entre ellos sobre las divisiones; la mayoría del gobierno se había reducido a veinte; y comentaban una escena en el Parlamento. Los modales del Primer Ministro se estaban volviendo intolerables. Entonces, con aire de relajación, se dirigieron a Rud. La posibilidad de cambiar la opinión pública en las circunscripciones les parecía puramente teórica. Sin duda existían esas oleadas de opinión en el país, y un político parlamentario inteligente las observaba y se movía entre ellas, pero estaba completamente fuera de su alcance considerar cómo se podían acumular y dirigir las presiones de la opinión pública.
El Santo Terror

HG Wells
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras