
Cuéntame otra vez sobre la chica cuyas manos no tienen color. Cuyas manos son completamente blancas. Esta vez hazlas malditas, o intactas, o haz que abra un paraguas rojo o señale unas hojas de arce y casi llore. Esas manos. En cuanto a rarezas, desearía tener una cola. Tal vez entonces sabrías cuánto me gustas. Me sacude por completo, por completo. Me sacude. Cuando lleva una pluma de pavo real. Cuando se toca el cuello o los muslos. Eres una persona. No es tan malo. Tienes manos. Eres una persona con manos para sostener cosas. Cosas que te gustan. Cosas tremendas. Dime qué sostendrás hoy. Sé que hay espacio para todo. No hay necesidad de ser ceremonioso. Dime qué se deja ir.

Rebecca Wadlinger
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