Categoría: Alysha Speer

Alysha Speer

El amor no te da muchas opciones. Cuando amas a alguien, solo quieres estar con esa persona. Si te rompe el corazón, aún la amarás. Porque los corazones se rompen fácilmente, y aunque el amor es tierno y a veces frágil, no lo es. El amor te envuelve. Te cubre como una sombra gigante y luego te atrae como una manta. Estás tan cálido. El sentimiento te rodea, y no importa cómo te sientas, siempre está ahí. No puedes escapar de él. Pero no querrías. Estás tan, tan seguro. No puedes recordar la última vez que fuiste tan feliz. ¿Alguna vez lo fuiste? ¿Tan feliz? Cada segundo que están separados se siente como horas. A veces, justo antes de dormirte, los extrañas tanto que duele. Los anhelas. Su calor. Su tacto. Su olor. Los necesitas. Cuando no puedes dormir, deseas y deseas y deseas que se despierten y te hablen. Cuando sueñas con ellos, te despiertas sonriendo. Cuando el dolor te apuñala, extiendes la mano hacia ellos. Lloras hacia ellos, rogándoles que te abracen y hagan que todo desaparezca, que todo desaparezca. El amor te vuelve adicto a su sentimiento. Nunca, jamás quieres perder ese sentimiento. A veces, el miedo a perder el amor lleva a la gente a hacer locuras. Como comprar un billete de avión. Hacer una llamada telefónica. Salir corriendo de una clase. Llorar. Escribir. Reír. Porque cuando amas a alguien, lo amas de verdad. Le entregas todo tu corazón. Confías en él. Nunca quieres estar lejos de él. A veces, ni siquiera necesitas sus palabras. Solo necesitas que esté ahí. El amor es algo tan asombroso, y demasiada gente lo da por sentado. Si estás enamorado, no lo dejes ir. No te atrevas a dejarlo ir.
– Alysha Speer –