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Guillermo Reich

La democracia laboral no puede imponerse como sistema político. Depende de la conciencia que tengan los trabajadores de todas las profesiones sobre su responsabilidad en el proceso social. Esta conciencia puede estar presente o desarrollarse de forma orgánica, como un árbol o un organismo animal. El desarrollo de esta conciencia de responsabilidad social es el requisito fundamental para prevenir el crecimiento descontrolado de los sistemas políticos en el organismo social. Si se les permite crecer, tarde o temprano provocarán el caos social. Además, esta conciencia de responsabilidad, por sí sola, armonizará con el tiempo las instituciones de la sociedad humana con las funciones naturales de la democracia laboral. Los sistemas políticos van y vienen sin detener ni alterar fundamentalmente el proceso social. Pero el pulso de la sociedad humana se detendría y no se recuperaría si las funciones vitales naturales del amor, el trabajo y el conocimiento cesaran, aunque solo fuera por un día. El amor natural, el trabajo esencial y la búsqueda científica son funciones vitales racionales. Intrínsecamente, no pueden ser otra cosa que racionales. Por consiguiente, son diametralmente opuestas a cualquier tipo de irracionalismo. El irracionalismo político que infesta, deforma y destruye nuestras vidas es, en el sentido estrictamente psiquiátrico, una perversión de la vida social, causada por la marginación de las funciones naturales de la vida y por su exclusión de la determinación de la vida social.
– Guillermo Reich –