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Latika Teotia

Los tiempos difíciles siempre nos hacen darnos cuenta del verdadero valor de los buenos tiempos. Solo una persona hambrienta puede apreciar el sabor de una hogaza de pan, por muy dura y vieja que sea. Solo una persona sin hogar puede apreciar verdaderamente el valor de un techo sobre su cabeza, incluso si se trata de un edificio viejo y sin pintar. Solo un ciego puede apreciar el verdadero valor de la vista, incluso si es borrosa. Y así sucesivamente. Así que los problemas y las dificultades nos enseñan a apreciar mejor los buenos tiempos. Son muy importantes, de lo contrario nuestras vidas serían incompletas. Dios SIEMPRE está con nosotros; nunca pienses, ni en tus sueños más descabellados, que Él pueda abandonarnos. Si solo has vivido buenos tiempos, puede que te hayas olvidado de Él, porque estabas demasiado ocupado celebrando y disfrutando de la vida. Él siempre estuvo ahí, cuidándote y protegiéndote del peligro. Es solo durante los momentos difíciles que recurres a Él. Cuando las cosas se salen de control, empiezas a quejarte y a lamentarte de que te ha abandonado a tu suerte. No, eso no es cierto; Él estuvo y siempre está a tu lado. Ahora está ocupado resolviendo tus problemas y mostrándote una salida al lío en el que te encuentras. Quizás sea su manera de mostrarte la otra cara de la vida; de hacerte comprender que las cosas salen mal y que tanto el sol como la lluvia deben aceptarse con serenidad. Te envía lluvia para que aprecies el calor de los días soleados. Te hace pasar por momentos difíciles para enseñarte el valor de los buenos tiempos. Es su manera de enseñarte a ver el lado positivo. No te quejarás de la factura de la luz, porque ganas lo suficiente para tener una buena casa con luz y calefacción. No te irritarás con el cantante desafinado de la fila de atrás porque significa que oyes bien. No te enfadarás con tu hija por haber derramado café sobre tu ropa, porque significa que tienes una familia a la que volver. Aprecia lo que tienes y agradece al Señor por todo lo que te ha dado en lugar de llorar por lo que no tienes.
– Latika Teotia –