Etiqueta: empatizar

Kamand Kojouri

No sé por qué peleamos. Requiere demasiado esfuerzo seguir enfadada contigo. Esquivar tu piel en el pasillo y salir de la cocina sin traerte un dulce. Requiere demasiado esfuerzo mirar fijamente el fregadero para que mis ojos no te sonrían en el espejo. Requiere demasiado esfuerzo apartar la mirada mientras nos desvestimos y nos acostamos separados en la cama ahora más grande. Requiere demasiado esfuerzo tensar mi cuerpo porque las extremidades soñolientas olvidan las peleas y el orgullo siempre se pierde en sueños. Requiere demasiado esfuerzo despertarme cada hora para asegurarme de que somos islas con un abismo de sábanas blancas que nos separa. Temo la luz que se asoma por las cortinas entreabiertas y empatizo con tus gemidos; yo tampoco dormí nada. Realmente no sé por qué peleamos. Requiere demasiado esfuerzo seguir enfadados el uno con el otro cuando es tan fácil para nosotros amarnos.
– Kamand Kojouri –

Andrew Wilson

Si Patricia Highsmith veía a algún conocido caminando por la acera, se apartaba deliberadamente para evitarlo. Al interactuar con la gente, se daba cuenta de que se dividía en muchas identidades falsas, pero, como detestaba la mentira y el engaño, prefería ausentarse por completo antes que participar en semejante farsa. Highsmith interpretaba esta característica como un ejemplo de «la eterna hipocresía que hay en mí», aunque su capacidad de metamorfosis mental tenía su origen en su extraordinaria empatía. Su imaginación le permitía subsumir su propia identidad, asumiendo las cualidades de quienes la rodeaban —su capacidad negativa, si se quiere—, tan poderosa que a menudo sentía que sus visiones internas eran mucho más reales que el mundo exterior. Se identificaba con los locos y los desdichados, «el demente que se siente uno con toda la humanidad, con toda la vida, porque al perder la razón ha perdido su ego, su identidad», pero comprendía que ese estado inspiraba su ficción. Según ella, su ambición era escribir sobre la enfermedad subyacente de este «planeta dédalo» y capturar la esencia de la condición humana: la eterna decepción.
– Andrew Wilson –