Etiqueta: espejo roto

W.B. Yeats

AMADO, mira en tu propio corazón, el árbol sagrado crece allí; de la alegría nacen las ramas sagradas, y todas las flores temblorosas que llevan. Los cambiantes colores de su fruto han bañado las estrellas con alegre luz; la seguridad de su raíz oculta ha plantado quietud en la noche; el vaivén de su frondosa copa ha dado a las olas su melodía, y ha hecho que mis labios y mi música se unan, murmurando una canción mágica para ti. Allí los Amores van en círculo, el círculo llameante de nuestros días, girando, aspirando de un lado a otro en esos grandes caminos frondosos e ignorantes; recordando todo ese cabello sacudido y cómo las sandalias aladas se lanzan, tus ojos se llenan de tierno cuidado: Amado, mira en tu propio corazón. No mires más en el amargo espejo que los demonios, con su sutil astucia, levantan ante nosotros cuando pasan, o mira solo un instante; porque allí crece una imagen fatal que la noche tormentosa recibe, raíces medio ocultas bajo la nieve, ramas rotas y hojas ennegrecidas. Pues todo se vuelve estéril en el espejo tenue que sostienen los demonios, el espejo del cansancio exterior, hecho cuando Dios dormía en tiempos antiguos. Allí, entre las ramas rotas, van los cuervos del pensamiento inquieto; volando, llorando, de un lado a otro, garra cruel y garganta hambrienta, o bien se quedan quietos olfateando el viento, y sacuden sus alas desgarradas; ¡ay! Tus tiernos ojos se vuelven crueles: no mires más en el espejo amargo. – Los dos árboles
– W.B. Yeats –