Etiqueta: Felicidad y contemplación

Josef Pieper

¿Quién de nosotros no ha mirado de repente el rostro de su hijo, en medio de las fatigas y los problemas de la vida cotidiana, y en ese instante ha «visto» que todo lo bueno es amado y digno de ser amado, amado por Dios? Tales certezas significan, en el fondo, una misma cosa: que el mundo es recto y sólido; que todo llega a su fin; que, a pesar de las apariencias, subyacente a todas las cosas está la paz, la salvación y la gloria; que nada ni nadie se pierde; que «Dios tiene en su mano el principio, el medio y el fin de todo lo que existe». Tales certezas irracionales e intuitivas del fundamento divino de todo lo que existe pueden concederse a nuestra mirada incluso cuando se dirige hacia las cosas más insignificantes, si tan solo es una mirada inspirada por el amor. Eso, en el sentido preciso, es la contemplación… De este tipo de contemplación del mundo creado surgen, con una riqueza inagotable, toda la verdadera poesía y todo el arte auténtico, pues la naturaleza de la poesía y del arte es ser himnos y alabanzas que se oyen por encima de todos los lamentos. Quien no sea capaz de tal contemplación puede comprender la poesía de forma poética, es decir, de la única forma significativa. La indispensabilidad, la función vital de las artes en la vida del hombre, reside sobre todo en esto: que a través de ellas se mantiene viva y activa la contemplación del mundo creado.
– Josef Pieper –