Etiqueta: La rebelión de Atlas

Ayn Rand

Tu código moral comienza condenando al hombre como malvado, luego le exige que practique un bien que define como imposible para él… Le exige que comience, no con un estándar de valor, sino con un estándar de maldad, que es él mismo, mediante el cual debe definir el bien: el bien es aquello que él no es. Un pecado sin voluntad es una bofetada a la moralidad y una contradicción flagrante en los términos: aquello que está fuera de la posibilidad de elección está fuera del ámbito de la moralidad. Si el hombre es malo por nacimiento, no tiene voluntad, no tiene poder para cambiarlo; si no tiene voluntad, no puede ser ni bueno ni malo; un robot es amoral. Considerar el pecado de un hombre como un hecho que no está sujeto a su elección es una burla a la moralidad… Castigarlo por un crimen que cometió antes de nacer es una burla a la justicia. Considerarlo culpable en un asunto donde no existe la inocencia es una burla a la razón. El mito declara que comió el fruto del árbol del conocimiento: adquirió una mente y se convirtió en un ser racional. Fue el conocimiento del bien y del mal lo que lo convirtió en un ser moral… Los males por los que lo condenan son la razón, la moralidad, la creatividad, la alegría: todos los valores fundamentales de su existencia… la esencia de su naturaleza como hombre. Fuera lo que fuese —ese robot en el Jardín del Edén, que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor— no era un hombre.
– Ayn Rand –