Etiqueta: Piernas delgadas y todo

Tom Robbins

¡Belleza! ¿Acaso no era eso lo que importaba? La belleza no era precisamente un ideal popular en aquel momento convulso de la historia. Las masas se habían insensibilizado ante ella, la intelectualidad la miraba con recelo. Para la mayoría de sus contemporáneos, la «belleza» tenía un tufillo a rareza, indulgencia, superfluidad, decadencia. ¿Cómo podían las personas de buena conciencia perseguir la belleza cuando había tanto sufrimiento e injusticia en el mundo? La respuesta de Ellen Cherry era que si uno no cultivaba la belleza, pronto sería incapaz de reconocer la fealdad. La prevalencia de la fealdad social hacía que el compromiso con la belleza física fuera aún más esencial. Y la mera presencia en la vida de casas móviles prefabricadas, grafitis con rotulador y alfombras de pelo largo naranjas tenía el efecto de hacer tolerables males como la pobreza, la delincuencia, la represión, la contaminación y el abuso infantil. En cierto sentido, la belleza era la protesta definitiva y, dado que generalmente duraba más que un orgasmo, el refugio definitivo. La Venus de Milo gritaba «¡No!». En el mal, mientras que el pantalón elástico de Spandex y el soporte para plantas de macramé eran compatibles con él. Los dormitorios feos engendraban malos hábitos. Por supuesto, no se requería que la belleza cumpliera una función social. Eso era lo valioso de ella.
– Tom Robbins –