Amy Carmichael

Cuando somos jóvenes, nos paramos en la soleada ladera entre los pinos y contemplamos un paisaje desconocido hacia las montañas. Hay nubes, pero están bordeadas de luz. No tememos al descender al valle; no tememos a las nubes. ¡Gracias a Dios por la espléndida valentía de la juventud! Y en cuanto a los viajeros mayores a quienes el Señor ha guiado por colinas y valles, no se les ha dado espíritu de temor. Piensan en el camino recorrido desde que estuvieron en aquella luminosa ladera, y su palabra es siempre esta: Hay razones y razones para la esperanza y la felicidad, y jamás para el temor.
– Amy Carmichael –

Amy Carmichael

 

© Licencia cedida a FraseaME. Licencia CC BY-NC 4.0
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