Ann Patchett

Las mujeres de la cocina se turnaban para mimar a la bebé, como si fuera su deber entretenerla hasta la llegada de los Reyes Magos. Pero la bebé no se entretenía. Sus ojos azules estaban vidriosos. Miraba al vacío, cansada de todo. Tanta prisa por preparar sándwiches y llevar los regalos para una niña que ni siquiera tenía un año.
– Ann Patchett –

Ann Patchett
Mancomunidad

 

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