Deanna Lynn Sletten

Darla negó con la cabeza, con una leve sonrisa en los labios. —Eres toda una madre —le dijo a Katherine. Katherine la miró, desconcertada. —Tú también eres madre —dijo en voz baja. —No, yo di a luz. Eso no me convierte en madre. No como tú. Una mirada cruzó entre las dos mujeres como ninguna que hubieran compartido antes. Por un instante, Katherine sintió una leve conexión. —Bueno, descansa. Te veré luego. Se dio la vuelta y salió de la habitación, con una extraña e inexplicable sensación en su interior.
– Deanna Lynn Sletten –

Deanna Lynn Sletten
Viuda, Virgen, Prostituta

 

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