Rodolfo Anaya

El color naranja de la carpa dorada apareció en el borde del estanque… Observamos en silencio la belleza y la majestuosidad del gran pez. De reojo vi a Cico llevarse la mano al pecho mientras la carpa dorada se deslizaba. Luego, con un coletazo, la carpa dorada desapareció entre las aguas sombrías, bajo la maleza.
– Rodolfo Anaya –

Rodolfo Anaya
Bendíceme, Ultima

 

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