William Manchester

Ya no quedaba nada verde; la artillería había arrasado y dejado cicatrices por doquier. Pequeñas bengalas brillaban y desaparecían. La metralla estallaba en bocanadas blanco azuladas. Los chorros de los lanzallamas parpadeaban y, aquí y allá, nuevas explosiones removían los escombros. Mientras observaba, un avión de observación estadounidense sobrevolaba las líneas japonesas, localizando objetivos para los buques de guerra estadounidenses que se encontraban en alta mar. De repente, el pequeño avión fue alcanzado por fuego antiaéreo y se desintegró. La carnicería abajo continuaba sin pausa. Aquí estaba a salvo, pero mañana estaría allí. En ese instante comprendí que lo peor que me podía pasar estaba a punto de sucederme.
– William Manchester –

William Manchester

 

© Licencia cedida a FraseaME. Licencia CC BY-NC 4.0
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