
El propósito de esta crítica de la razón especulativa pura consiste en el intento de cambiar el antiguo procedimiento de la metafísica y de provocar una revolución completa siguiendo el ejemplo de los geómetras e investigadores de la naturaleza. Esta crítica es un tratado sobre el método, no un sistema de la ciencia en sí misma; pero, sin embargo, traza todo el plan de esta ciencia, tanto en lo que respecta a sus límites como a su organización interna. Pues es peculiar de la razón especulativa pura que sea capaz, e incluso obligada, a medir sus propias capacidades según las diferentes maneras en que elige sus objetos de pensamiento, y a enumerar exhaustivamente las diferentes maneras de elegir sus problemas, trazando así un esquema completo de un sistema metafísico. Esto se debe a que, con respecto al primer punto, nada puede atribuirse a los objetos en el conocimiento *a priori*, excepto lo que el sujeto pensante toma de sí mismo; En cuanto al segundo punto, la razón pura, en lo que respecta a sus principios de conocimiento, forma una unidad separada e independiente, en la que, como en un organismo organizado, cada miembro existe en función de todos los demás, y todos los demás existen en función del primero, de modo que ningún principio puede aplicarse con seguridad en una sola relación a menos que haya sido examinado cuidadosamente en todas sus relaciones con el uso general de la razón pura. De ahí también que la metafísica tenga esta singular ventaja, una ventaja que no puede compartir ninguna otra ciencia racional que se ocupe de objetos (pues la lógica se ocupa únicamente de la forma del pensamiento en general), que si mediante esta crítica se la ha encaminado por el rumbo seguro de una ciencia, puede abarcar exhaustivamente todo el campo del conocimiento que le concierne, y así puede concluir su obra y legarla a la posteridad como un capital al que nunca se podrá añadir nada, porque solo tiene que ocuparse de principios y de las limitaciones de su uso, determinadas por estos mismos principios. Y esta exhaustividad se convierte, en efecto, en una obligación si la metafísica ha de ser una ciencia fundamental, de la que debemos poder decir: *nil actum reputants, si quid superesset agendum* [pensar que nada se hizo mientras quedaba algo por hacer]. —de _Crítica de la razón pura_. Prefacio a la segunda edición. Traducido, editado y con introducción de Marcus Weigelt, basado en la traducción de Max Müller, pp. 21-22

Immanuel Kant
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