
La clave de todo lo que un hombre debería amar y temer en ella estaba ahí desde el principio, en la sonrisa irónica que preparaba y realzaba la mirada de sus labios carnosos. Había orgullo en esa sonrisa y confianza en la forma de su nariz. Sin comprender por qué, sabía sin lugar a dudas que mucha gente confundiría su orgullo con arrogancia y su confianza con impasibilidad. Yo no cometí ese error. Mis ojos se perdieron nadando, flotando libremente en la laguna resplandeciente de su mirada firme y serena. Sus ojos eran grandes y de un verde espectacular. Era el verde de los árboles en los sueños vívidos. Era el verde que tendría el mar si fuera perfecto.
Shantaram

Gregory David Roberts
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras