Categoría: Carl G. Jung

Carl G. Jung

La reacción necesaria del inconsciente colectivo se expresa en ideas arquetípicas. El encuentro con uno mismo es, en un principio, el encuentro con la propia sombra. La sombra es un pasaje angosto, una puerta estrecha, cuya dolorosa constricción nadie se libra de quien desciende al pozo profundo. Pero uno debe aprender a conocerse a sí mismo para saber quién es. Porque lo que viene tras la puerta es, sorprendentemente, una extensión ilimitada llena de una incertidumbre sin precedentes, aparentemente sin nadie dentro ni fuera, sin arriba ni abajo, sin aquí ni allá, sin mío ni tuyo, sin bueno ni malo. Es un mundo de agua, donde toda la vida flota en suspensión; donde comienza el reino del sistema simpático, el alma de todo lo que vive; donde yo soy indivisiblemente esto y aquello; donde experimento al otro en mí y el otro que yo me experimenta a mí. No, el inconsciente colectivo no es en absoluto un sistema personal encapsulado; es pura objetividad, tan amplia como el mundo y abierta a todo el mundo. Allí soy el objeto de cada sujeto, en completa inversión de mi conciencia ordinaria, donde siempre soy el sujeto que tiene un objeto. Allí soy uno absoluto con el mundo, tan parte de él que olvido con demasiada facilidad quién soy realmente. «Perdido en uno mismo» es una buena manera de describir este estado. Pero este yo es el mundo, si tan solo una conciencia pudiera verlo. Por eso debemos saber quiénes somos. —de Arquetipos del inconsciente colectivo
– Carl G. Jung –