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Crystal Boyd

Nos convencemos de que la vida será mejor después de casarnos, tener un bebé, y luego otro. Después nos frustramos porque los niños no son lo suficientemente mayores y seremos más felices cuando lo sean. Luego nos frustramos porque tenemos que lidiar con adolescentes. Sin duda seremos felices cuando superen esa etapa. Nos decimos a nosotros mismos que nuestra vida estará completa cuando nuestra pareja se asiente, cuando tengamos un coche mejor, podamos irnos de vacaciones, cuando nos jubilemos. La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo. Tu vida siempre estará llena de desafíos. Lo mejor es admitirlo y decidir ser feliz de todos modos. Una de mis citas favoritas es de Alfred D’Souza. Dijo: «Durante mucho tiempo me pareció que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo, algo que superar primero, algún asunto pendiente, tiempo que cumplir, una deuda que pagar. Entonces la vida comenzaría. Finalmente comprendí que esos obstáculos eran mi vida». Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesora cada momento que tengas. Deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes diez libras, hasta que ganes diez libras, hasta que tengas hijos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que empieces a trabajar, hasta que te jubiles, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta que tengas un coche o una casa nuevos, hasta que tu coche o tu casa estén pagados, hasta la primavera, hasta el verano, hasta el otoño, hasta el invierno, hasta que dejes de recibir ayudas sociales, hasta el primero o el quince, hasta que suene tu canción, hasta que hayas bebido, hasta que se te pase la borrachera, hasta que mueras, hasta que vuelvas a nacer para decidir que no hay mejor momento que ahora mismo para ser feliz.
– Crystal Boyd –