Categoría: Doris Lessing

Doris Lessing

Como en el ámbito político, al niño se le enseña que es libre, un demócrata, con libre albedrío y libre mente, que vive en un país libre y que toma sus propias decisiones. Al mismo tiempo, es prisionero de los supuestos y dogmas de su tiempo, que no cuestiona porque nunca se le ha dicho que existen. Cuando un joven llega a la edad en que debe elegir (todavía damos por sentado que la elección es inevitable) entre las artes y las ciencias, a menudo elige las artes porque siente que en ellas reside la humanidad, la libertad, la elección. No sabe que ya está siendo moldeado por un sistema: no sabe que la elección misma es el resultado de una falsa dicotomía arraigada en el corazón de nuestra cultura. Quienes sí lo perciben, y no desean someterse a un mayor moldeamiento, tienden a marcharse, en un intento instintivo y casi inconsciente de encontrar un trabajo donde no se vean divididos. En todas nuestras instituciones, desde la policía hasta la academia, desde la medicina hasta la política, prestamos poca atención a quienes las abandonan: ese proceso de eliminación constante que excluye, desde muy temprano, a aquellos con potencial para ser originales y reformadores, dejando solo a quienes se sienten atraídos por algo simplemente porque es parte de su naturaleza. Un joven policía abandona la institución alegando que no le gusta su trabajo. Un joven profesor deja la docencia, donde el idealismo es menospreciado. Este mecanismo social pasa casi desapercibido, pero es tan poderoso como cualquier otro para mantener nuestras instituciones rígidas y opresivas.
– Doris Lessing –