Categoría: Garrison Keillor

Garrison Keillor

entonces me paro frente al Trono de Dios entrecerrando los ojos hacia Su gloria resplandeciente y Él dice: ‘Tuviste tus oportunidades, muchacho. ¿Pero escuchaste? No. Seguiste leyendo despreocupadamente esa revista basura con fotos de chicas desnudas. ¡Qué infantil! Les di más sentido común a los gansos.’ Por favor, Dios. Solo tengo catorce años. Un adolescente. Ten piedad. Sé amoroso. Lo fui’, dice Dios. ‘Durante eones. Y mira lo que me trajo. Tú.’ Dios se vuelve con disgusto, igual que papá. ‘Lo siento, pero soy el Creador. Me lo tomo personalmente. Hay babosas, bichos y lombrices nocturnas que me siento mejor por haber creado; quiero decir, hay gorriones; tengo el ojo puesto en uno ahora mismo. ¿Está ese gorrión consumido por la lujuria? No. Se aparea en primavera y ahí termina todo. Piensa en los lirios. ¿Piensan en tetas de lirio todo el tiempo? No. No miran ni codician, y sin embargo les digo que jamás serán ni la mitad de atractivos que ellos. Por lo tanto, les digo: no piensen en penes ni en tetas ni en todas esas tonterías, y su Padre Celestial se asegurará de que encuentren una buena mujer y se casen con ella, tal como yo lo hago con el gorrión y el lucioperca; sí, en verdad, incluso con la lombriz y la anguila. Pero les he dicho esto una y otra vez durante diecinueve siglos. Y ahora, en verdad, es demasiado tarde. Se acabó el tiempo, amigo. ¡Apaguen las luces! ¡Se acabó el juego!
– Garrison Keillor –