Categoría: Hubert Martin

Hubert Martin

Ella era belleza e inteligencia unidas sin costuras. Vivía en un mundo sin diferencia entre realidad y sueños. La excelencia como hábito, era mucho más que simple carne y hueso. Caminaba de una manera que obligaba a que su presencia se hiciera notar. Si viera el mundo en melodía, ella sería la única que vería. Podría conquistar ese mundo en un día y aún tener tiempo para el té. Labios suaves curvados con confianza, derramando dulzura con cada aliento. Ideas que permanecen y crecen incluso después de la danza giratoria de la muerte. Dedos curvados con el poder de la creación y la facilidad con que llegaba. Se sentaba en un trono como una reina, jugando al mundo como un simple juego. Era fuego, y risa, y el calor que ambos traían. Hizo que la idea de la perfección pareciera una simple reflexión posterior. Su cuerpo danzaba con las corrientes de marea del deseo maravilloso. Podría alcanzar el cielo en un día y luego impulsarse aún más alto. Era la mejor mejorando, el antónimo absoluto del umbral. Las palabras que escribía estaban doradas, cargadas con un brillo ámbar dorado. Era una de muchas, y sin embargo, era la única entre todas. Su gusto lo hacía… Se me hace agua la boca, su efecto me golpea más fuerte que el alcohol. Era calidad, sustancia, un verdadero ángel en todo sentido. Su palabra era sólida, una mejor garantía que un diablo con un trato. Era mejor que humana, más bien un poder que ha tomado forma. Y yo, el afortunado que la abraza, siento cómo su corazón se acelera como una tormenta.
– Hubert Martin –