Categoría: Lydia Davis

Lydia Davis

Lo que les sucedía era que cada mal momento producía una mala sensación que, a su vez, producía muchos más malos momentos y muchas más malas sensaciones, de modo que su vida juntos se llenaba de malos momentos y malas sensaciones, tan llena que casi nada más podía crecer en ese campo oscuro. Pero entonces, una mañana, sintió una paz que perduraba desde la noche anterior, cuando habían estado cosiendo mientras él leía en la habitación de al lado. Y uno o dos días después, sintió una satisfacción que perduraba por la mañana desde la noche anterior, cuando él le hizo compañía en la cocina mientras ella lavaba los platos de la cena. Si los buenos momentos aumentaban, pensó, cada buen momento podría producir una buena sensación que, a su vez, produciría muchos más buenos momentos que producirían muchas más buenas sensaciones. Lo que quería decir era que los buenos momentos podrían multiplicarse tal vez tan rápidamente como el cuadrado del cuadrado, o tal vez más rápidamente, como ratones, o como hongos que brotan de la noche a la mañana de la espora dispersa de un hongo progenitor que a su vez había brotado de la noche a la mañana con una multitud de otros de la espora dispersa de un progenitor, hasta que su vida con él estuviera tan llena de buenos momentos que los buenos momentos pudieran desplazar a los malos como los malos momentos ya casi habían desplazado a los buenos.
– Lydia Davis –