Categoría: Nathaniel Hawthorne

Nathaniel Hawthorne

Herman Melville vino a verme al Consulado, con un aspecto muy parecido al de siempre (un poco más pálido y quizás algo más triste), con un abrigo tosco y con su característica gravedad y reserva en sus modales… Pronto recuperamos prácticamente nuestro nivel habitual de sociabilidad y confianza. Melville no ha estado bien últimamente;… y sin duda ha sufrido por una ocupación literaria demasiado constante, llevada a cabo sin mucho éxito últimamente; y sus escritos, desde hace tiempo, han indicado un estado mental enfermizo… Melville, como siempre, empezó a reflexionar sobre la Providencia y el futuro, y sobre todo lo que escapa al entendimiento humano, y me informó de que prácticamente había decidido ser aniquilado; pero aún así no parece descansar en esa expectativa; y, creo, nunca descansará hasta que se aferre a una creencia definitiva. Es extraño cómo persiste —y ha persistido desde que lo conozco, y probablemente mucho antes— en vagar de un lado a otro por estos desiertos, tan lúgubres y monótonos como las dunas de arena entre las que estábamos sentados. No puede creer, ni sentirse cómodo en su incredulidad; y es demasiado honesto y valiente como para no intentar una u otra cosa. Si fuera un hombre religioso, sería uno de los más verdaderamente religiosos y reverentes; tiene una naturaleza muy elevada y noble, y merece la inmortalidad más que la mayoría de nosotros. [Después de lo que sería su último encuentro]
– Nathaniel Hawthorne –