Etiqueta: amada

Toni Morrison

En este lugar, somos carne; carne que llora, ríe; carne que baila descalza sobre la hierba. Ámala. Ámala con fuerza. Allá no aman tu carne. La desprecian. No aman tus ojos; preferirían arrancártelos. Tampoco aman la piel de tu espalda. Allá la despellejan. Y oh, mi pueblo, no aman tus manos. Esas solo las usan, atan, amarran, cortan y dejan vacías. ¡Ama tus manos! Ámalas. Levántalas y bésalas. Toca a otros con ellas, acarícialas, acarícialas en tu rostro porque tampoco aman eso. ¡Tienes que amarlas! Y no, no están enamorados de tu boca. Allá afuera, la verán rota y la romperán de nuevo. No escucharán lo que digas con ella. No oirán lo que grites con ella. Lo que pongas en ella para nutrir tu cuerpo te lo arrebatarán y te darán sobras en su lugar. No, no aman tu boca. Tienes que amarlo. Estoy hablando de carne. Carne que necesita ser amada. Pies que necesitan descansar y bailar; espaldas que necesitan apoyo; hombros que necesitan brazos, brazos fuertes, te digo. Y oh, mi gente, allá afuera, escúchame, no aman tu cuello sin soga y recto. Así que ama tu cuello; pon una mano sobre él, acarícialo, sostenlo. Y todas tus partes internas que preferirían arrojar a los cerdos, tienes que amarlas. El hígado oscuro, oscuro, ámalo, ámalo y el corazón latiendo, ámalo también. Más que los ojos o los pies. Más que los pulmones que aún no han tomado aire libre. Más que tu útero que contiene la vida y tus partes íntimas que dan vida, escúchame ahora, ama tu corazón. Porque este es el premio.
– Toni Morrison –