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Suzy Kassem

El intestino es la sede de todos los sentimientos. Contaminar el intestino no solo debilita el sistema inmunitario, sino que también destruye la empatía, la capacidad de identificarse con otros seres humanos. Las bacterias dañinas en el intestino provocan problemas neurológicos. El autismo puede curarse desintoxicando el intestino de los niños pequeños. Quienes creen que los sentimientos provienen del corazón están equivocados. El intestino es donde se siente primero la pérdida de un ser querido. Es donde se siente el dolor y la mayor parte de las emociones. Es la base central de todo el sistema inmunitario. Si el intestino está lleno de bacterias dañinas, afecta la mente. El corazón es la sede de la conciencia. Si la mente está corrompida, afecta la conciencia. El corazón es el Sol. El intestino es la Luna. La glándula pineal es Neptuno, y el cerebro y el sistema nervioso (los 5 sentidos) son Mercurio. Lo que afecta a la Luna o al Sol afecta a todo el universo interior. Por lo tanto, si se envenena el intestino, afecta a todo el sistema nervioso, al razonamiento y a los sentidos.
– Suzy Kassem –

James C. Dobson

El Dr. Richard Selzer es cirujano y uno de mis autores favoritos. Escribe descripciones conmovedoras y llenas de compasión sobre sus pacientes y los dramas humanos que enfrentan. En su libro Cartas a un joven médico, afirma que la mayoría de los jóvenes parecen estar protegidos, durante un tiempo, por una membrana imaginaria que los resguarda del horror. Caminan bajo ella a diario, pero apenas son conscientes de su presencia. Así como el sistema inmunitario protege el cuerpo humano de la amenaza invisible de las bacterias dañinas, esta membrana mítica los protege de situaciones que ponen en peligro su vida. No todos los jóvenes cuentan con esta protección, por supuesto, ya que los niños mueren de cáncer, cardiopatías congénitas y otros trastornos. Pero la mayoría están protegidos, sin darse cuenta. Entonces, con el paso de los años, un día sucede. Sin previo aviso, la membrana se rompe y el horror se filtra en la vida de una persona o en la de un ser querido. Es en ese momento cuando se presenta una inesperada crisis teológica.
– James C. Dobson –