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El Papa Benedicto XVI

Es obvio que el concepto de verdad se ha vuelto sospechoso. Por supuesto, es cierto que se ha abusado mucho de él. La intolerancia y la crueldad se han dado en nombre de la verdad. Hasta tal punto que la gente tiene miedo cuando alguien dice: «Esta es la verdad», o incluso «Yo tengo la verdad». Nunca la tenemos, en el mejor de los casos, ella nos tiene a nosotros. Nadie discutirá que uno debe ser cuidadoso y cauteloso al afirmar la verdad. Pero simplemente descartarla como inalcanzable es realmente destructivo. (…) Debemos tener el valor de atrevernos a decir: Sí, el hombre debe buscar la verdad; es capaz de la verdad. No hace falta decir que la verdad requiere criterios de verificación y falsificación. Siempre debe ir acompañada también de tolerancia. Pero entonces la verdad también nos señala esos valores constantes que han hecho grande a la humanidad. Por eso la humildad de reconocer la verdad y aceptarla como norma debe reaprenderse y practicarse. La verdad viene a gobernar, no a través de la violencia, sino más bien a través de su propio poder; Este es el tema central del Evangelio de Juan: Cuando Jesús es llevado ante Pilato, proclama ser la Verdad y testigo de ella. No defiende la verdad con legiones, sino que la hace visible a través de su Pasión, poniéndola así en práctica.
– El Papa Benedicto XVI –

El Papa Benedicto XVI

Es obvio que el concepto de verdad se ha vuelto sospechoso. Por supuesto, es cierto que se ha abusado mucho de él. La intolerancia y la crueldad se han dado en nombre de la verdad. Hasta tal punto que la gente tiene miedo cuando alguien dice: «Esta es la verdad», o incluso «Yo tengo la verdad». Nunca la tenemos, en el mejor de los casos, ella nos tiene a nosotros. Nadie discutirá que uno debe ser cuidadoso y cauteloso al afirmar la verdad. Pero simplemente descartarla como inalcanzable es realmente destructivo. (…) Debemos tener el valor de atrevernos a decir: Sí, el hombre debe buscar la verdad; es capaz de la verdad. No hace falta decir que la verdad requiere criterios de verificación y falsificación. Siempre debe ir acompañada también de tolerancia. Pero entonces la verdad también nos señala esos valores constantes que han hecho grande a la humanidad. Por eso la humildad de reconocer la verdad y aceptarla como norma debe reaprenderse y practicarse. La verdad viene a gobernar, no a través de la violencia, sino más bien a través de su propio poder; Este es el tema central del Evangelio de Juan: Cuando Jesús es llevado ante Pilato, proclama ser la Verdad y testigo de ella. No defiende la verdad con legiones, sino que la hace visible a través de su Pasión, poniéndola así en práctica.
– El Papa Benedicto XVI –