Etiqueta: escritores sobre la vida de la escritura

Kilroy J. Oldster

La vida es una colección de recuerdos y sentimientos. El sentimentalismo nos impulsa a participar en expresiones artísticas; anhelamos compartir con otros una melodía de experiencias básicas y responder a una melodía estabilizadora unida por un espíritu común. Caminamos a pasos paralelos con nuestros hermanos, buscando afirmaciones equivalentes de nuestro ser. Anhelamos gritarle al mundo que una vez caminamos sobre esta tierra; buscamos dejar tras de nosotros huellas de nuestra breve existencia. Nuestro anhelo insatisfecho nos impulsa a cometer actos insensatos de autosabotaje, y luego buscamos desesperadamente la redención de nuestra naturaleza errática construyendo monumentos al espíritu humano. Empleamos una desconcertante mezcla de materiales conscientes e inconscientes para construir testimonios sinópticos de nuestra existencia temporal. Trabajamos en el lienzo que elegimos para garabatear nuestra huella inimitable, esforzándonos fanáticamente por escapar de una sentencia de aniquilación total junto con nuestra inminente mortalidad.
– Kilroy J. Oldster –

Kilroy J. Oldster

Todos los escritores son soñadores inquietos. Escribir es compartir experiencias y ofrecer una perspectiva individualista de nuestras actitudes personales respecto a cualquier tema que apasione al autor. Escribir es un arte delicado que intenta emplear los recursos lingüísticos heredados de generaciones pasadas. La elección de palabras de los escritores forma una estructura de oraciones entrelazadas al superponerse con el lenguaje de la cultura moderna. Los escritores intentan emular de forma concreta la sinestesia de nuestro propio caldo personal, impregnado de nuestros sentimientos más vívidos. Escribir un ensayo personal nos exige ordenar una maraña de observaciones lúcidas y expresar, mediante una técnica tangible, nuestra interpretación única de observaciones coherentes, entrelazadas con esa cascada efusiva de anhelo, el condimento universal del deseo insatisfecho, que nos inunda la angustia existencial.
– Kilroy J. Oldster –