Etiqueta: Frederick Douglass

Federico Douglas

Cuanto más leía, más aborrecía y detestaba a mis esclavizadores. No podía verlos de otra manera que como una banda de ladrones exitosos que habían abandonado sus hogares, se habían ido a África, nos habían robado de nuestras casas y, en tierra extraña, nos habían reducido a la esclavitud. Los odiaba por ser los hombres más viles y malvados. Mientras leía y reflexionaba sobre el tema, ¡he aquí!, el mismo descontento que el amo Hugh había predicho que seguiría a mi aprendizaje de la lectura ya había llegado, atormentando y atormentando mi alma con una angustia indescriptible. Mientras me retorcía bajo su peso, a veces sentía que aprender a leer había sido una maldición en lugar de una bendición. Me había dado una visión de mi miserable condición, sin remedio. Me abrió los ojos al horrible abismo, pero sin escalera por la que salir. En momentos de agonía, envidiaba a mis compañeros esclavos por su estupidez. A menudo he deseado ser una bestia. Prefería la condición del reptil más vil a la mía. ¡Cualquier cosa, sin importar qué, con tal de librarme de pensar! Era ese pensamiento constante sobre mi condición lo que me atormentaba. No había forma de librarme de él. Me lo imponía cada objeto a la vista o al oído, animado o inanimado. La trompeta plateada de la libertad había despertado mi alma a la eterna vigilia. La libertad aparecía ahora, para no desaparecer jamás. Se oía en cada sonido y se veía en cada cosa. Estaba siempre presente para atormentarme con la conciencia de mi miserable condición. No veía nada sin verla, no oía nada sin oírla, y no sentía nada sin sentirla. Miraba desde cada estrella, sonreía en cada calma, respiraba en cada viento y se movía en cada tormenta.
– Federico Douglas –