Etiqueta: Hegel

Umberto Eco

Me atrevería a apostar que la noción del fin de los tiempos es más común hoy en día en el mundo secular que en el cristiano. El mundo cristiano la convierte en objeto de meditación, pero actúa como si pudiera proyectarse en una dimensión no medida por calendarios. El mundo secular finge ignorar el fin de los tiempos, pero está fundamentalmente obsesionado con él. Esto no es una paradoja, sino una repetición de lo que ocurrió en los primeros mil años de la historia… Recordaré a los lectores que la idea del fin de los tiempos surge de uno de los pasajes más ambiguos del texto de Juan, el capítulo 20… Este enfoque, que no es solo de Agustín sino también de los Padres de la Iglesia en su conjunto, presenta la Historia como un viaje hacia adelante, una noción ajena al mundo pagano. Incluso Hegel y Marx están en deuda con esta idea fundamental, que Pierre Teilhard de Chardin desarrolló. El cristianismo inventó la Historia, y es de hecho una encarnación moderna del Anticristo la que la denuncia como una enfermedad. Es posible que el historicismo secular haya entendido la historia como infinitamente perfectible, de modo que mañana mejoremos hoy, siempre y sin reservas… Pero no todo el mundo secular comparte la ideología de que a través de la historia comprendamos cómo contemplar la regresión y la insensatez de la historia misma. Sin embargo, existe una visión intrínsecamente cristiana de la historia siempre que se siga el camino de la esperanza. El conocimiento básico de cómo juzgar la historia y sus horrores es fundamentalmente cristiano, ya sea que quien la pronuncie sea Emmanuel Mounier sobre el optimismo trágico o Gramsci sobre el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad.
– Umberto Eco –

WT Stace

Spinoza formuló el principio de suma importancia de que *toda determinación es negación*. Determinar algo es aislarlo de alguna esfera del ser y, por lo tanto, limitarlo. Definir es establecer límites. Decir que algo es verde lo limita al aislarlo de la esfera de las cosas rosas, azules o de otros colores. Decir que es bueno lo aísla de la esfera del mal. Esta limitación es equivalente a la negación. *Afirmar* que algo está dentro de ciertos límites es *negar* que está fuera de esos límites. Decir que es verde es decir que no es rosa. La afirmación implica negación. Todo lo que se dice de algo niega algo más de ello. Toda determinación es negación. Este principio también es fundamental para Hegel, pero en su caso adopta la forma inversa: *toda negación es determinación*. Los lógicos formales nos recordarán que no podemos simplemente convertir la proposición de Spinoza. Pero basta con señalar, en respuesta, que no solo la afirmación implica negación; la negación también implica afirmación. Decir que algo pertenece a una clase es afirmar que pertenece a otra, aunque no sepamos cuál es esa clase. Lo positivo y lo negativo son correlativos que se implican mutuamente. Postular es negar: este es el principio de Spinoza. Negar es postular: este es el de Hegel. Por lo tanto, cuando nos encontramos con Hegel hablando del «poder portentoso de lo negativo», debemos considerar que para él la negación es el proceso mismo de la creación. Porque la naturaleza positiva de un objeto consiste en sus determinaciones. La naturaleza de una piedra es ser blanca, pesada, dura, etc. Y puesto que todas las determinaciones son negaciones, se deduce que la naturaleza positiva de una cosa consiste en sus negaciones. La negación, por consiguiente, es la esencia misma del ser positivo. Y para que el mundo llegue a existir, lo que es ante todo necesario es la fuerza de la negación, el «poder portentoso de lo negativo». El género solo se convierte en especie mediante la diferencia, y la diferencia es precisamente aquello que distingue una clase particular de la clase general al excluir, es decir, negar, a las demás especies. Y la especie, a su vez, solo se convierte en individuo de la misma manera, al negar a los demás individuos. Estas ideas no son meras reflexiones causales de Hegel. Subyacen a todo su sistema. Debemos comprender que estas tres ideas —determinación, limitación y negación— están interrelacionadas. —De _La filosofía de Hegel_
– WT Stace –

WT Stace

Spinoza formuló el principio de suma importancia de que *toda determinación es negación*. Determinar algo es aislarlo de alguna esfera del ser y, por lo tanto, limitarlo. Definir es establecer límites. Decir que algo es verde lo limita al aislarlo de la esfera de las cosas rosas, azules o de otros colores. Decir que es bueno lo aísla de la esfera del mal. Esta limitación es equivalente a la negación. *Afirmar* que algo está dentro de ciertos límites es *negar* que está fuera de esos límites. Decir que es verde es decir que no es rosa. La afirmación implica negación. Todo lo que se dice de algo niega algo más de ello. Toda determinación es negación. Este principio también es fundamental para Hegel, pero en su caso adopta la forma inversa: *toda negación es determinación*. Los lógicos formales nos recordarán que no podemos simplemente convertir la proposición de Spinoza. Pero basta con señalar, en respuesta, que no solo la afirmación implica negación; la negación también implica afirmación. Decir que algo pertenece a una clase es afirmar que pertenece a otra, aunque no sepamos cuál es esa clase. Lo positivo y lo negativo son correlativos que se implican mutuamente. Postular es negar: este es el principio de Spinoza. Negar es postular: este es el de Hegel. Por lo tanto, cuando nos encontramos con Hegel hablando del «poder portentoso de lo negativo», debemos considerar que para él la negación es el proceso mismo de la creación. Porque la naturaleza positiva de un objeto consiste en sus determinaciones. La naturaleza de una piedra es ser blanca, pesada, dura, etc. Y puesto que todas las determinaciones son negaciones, se deduce que la naturaleza positiva de una cosa consiste en sus negaciones. La negación, por consiguiente, es la esencia misma del ser positivo. Y para que el mundo llegue a existir, lo que es ante todo necesario es la fuerza de la negación, el «poder portentoso de lo negativo». El género solo se convierte en especie mediante la diferencia, y la diferencia es precisamente aquello que distingue una clase particular de la clase general al excluir, es decir, negar, a las demás especies. Y la especie, a su vez, solo se convierte en individuo de la misma manera, al negar a los demás individuos. Estas ideas no son meras reflexiones causales de Hegel. Subyacen a todo su sistema. Debemos comprender que estas tres ideas —determinación, limitación y negación— están interrelacionadas. —De _La filosofía de Hegel_
– WT Stace –