Etiqueta: irreligión

Karl Marx

El fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre crea la religión, la religión no crea al hombre. La religión es, en efecto, la autoconciencia y la autoestima del hombre que aún no se ha reencontrado consigo mismo, o que ya se ha perdido de nuevo. Pero el hombre no es un ser abstracto que se sitúa al margen del mundo. El hombre es el mundo del hombre: el Estado, la sociedad. Este Estado y esta sociedad producen la religión, que es una conciencia invertida del mundo, porque son un mundo invertido… El sufrimiento religioso es, a la vez, la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón y el alma de condiciones sin alma. Es el opio del pueblo. La abolición de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de su verdadera felicidad. Exigirles que renuncien a sus ilusiones sobre su condición es exigirles que renuncien a una condición que requiere ilusiones. La crítica de la religión es, por tanto, en esencia, la crítica de ese valle de lágrimas del que la religión es el halo. La crítica ha arrancado las flores imaginarias de la cadena no para que el hombre siga cargando con ella sin fantasía ni consuelo, sino para que se libere de ella y arranque la flor viva. La crítica de la religión desilusiona al hombre, de modo que pensará, actuará y moldeará su realidad como quien ha desechado sus ilusiones y recuperado la cordura, de modo que girará en torno a sí mismo como su propio Sol verdadero. La religión no es más que el Sol ilusorio que gira alrededor del hombre mientras él no gire en torno a sí mismo.
– Karl Marx –