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Nicola Yoon

Según los científicos, hay tres etapas del amor: lujuria, atracción y apego. Y, resulta que cada una de las etapas está orquestada por sustancias químicas —neurotransmisores— en el cerebro. Como es de esperar, la lujuria está regida por la testosterona y el estrógeno. La segunda etapa, la atracción, está gobernada por la dopamina y la serotonina. Cuando, por ejemplo, las parejas dicen sentirse indescriptiblemente felices en presencia del otro, es la dopamina, la hormona del placer, haciendo su trabajo. Tomar cocaína fomenta el mismo nivel de euforia. De hecho, a los científicos que estudian tanto los cerebros de los nuevos enamorados como los de los adictos a la cocaína les cuesta distinguir la diferencia. La segunda sustancia química de la fase de atracción es la serotonina. Cuando las parejas confiesan que no pueden dejar de pensar el uno en el otro, es porque su nivel de serotonina ha disminuido. Las personas enamoradas tienen los mismos niveles bajos de serotonina que las personas con TOC. La razón por la que no pueden dejar de pensar el uno en el otro es que están literalmente obsesionados. La oxitocina y la vasopresina controlan la tercera etapa: el apego o vínculo a largo plazo. La oxitocina se libera durante el orgasmo y te hace sentir más cerca de la persona con la que has tenido sexo. También se libera durante el parto y ayuda a crear un vínculo entre la madre y el hijo. La vasopresina se libera después del coito. Natasha conoce estos hechos a la perfección. Saberlos la ayudó a superar la traición de Rob. Así que ella sabe: el amor es solo química y coincidencia. Entonces, ¿por qué Daniel siente algo más?
– Nicola Yoon –