
Mientras un joven consejero shazariano redibujaba el mapa de la Gran Llanura, el anciano rey shyloniano lo interrumpió a mitad de su discurso para preguntarle su nombre. Con una mirada penetrante y un altivo movimiento de su capa, replicó: «Lord Ratilla, secretario imperial shazariano, ¿y quién es usted?». Tras los gritos de horror, el mensaje era claro. Shazaria ahora dominaba el mundo amarano; a partir de entonces, el cargo de ministro shazariano gozaba de mayor prestigio que el de los monarcas extranjeros. Lo que se hizo aún más evidente fue la magnitud de la traición shazariana. El joven insolente que se presentó ante los reyes de Amara, despojándolos de antiguas provincias, era el mismo adolescente que, según se decía, había pronunciado un elocuente discurso que convenció a los consejeros shazarianos de ir a la guerra. ¿Había sido esa su intención desde el principio?
Coronas de Amara: El regreso del oráculo

AH Septimio
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