
Te pido lo imposible: ámame para siempre. Ámame cuando todo deseo se haya ido. Ámame con la sinceridad de un monje. Cuando el mundo entero, y todo lo que consideras sagrado, te aconseje en contra: ámame aún más. Cuando la rabia te llene y no tenga nombre: ámame. Cuando cada paso desde tu puerta hasta nuestro trabajo te canse, ámame; y del trabajo a casa otra vez, ámame, ámame. Ámame cuando estés aburrido, cuando cada mujer que veas sea más hermosa que la anterior, o más patética, ámame como siempre lo has hecho: no como admirador o juez, sino con la compasión que te guardas para ti en tu soledad. Ámame mientras disfrutas de tu soledad, la anticipación de tu muerte, los misterios de la carne, mientras se desgarra y se recompone. Ámame como tu recuerdo más preciado de la infancia, y si no hay ninguno que recordar, imagina uno, colócame allí contigo. Ámame marchita como me amaste nueva. Ámame como si fuera eterna, y yo haré que lo imposible sea un simple acto, amándote, amándote como lo hago.
yo pido lo imposible

Ana Castillo
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras