
La autora a su libro: Tú, descendencia mal formada de mi débil cerebro, que después de nacer permaneciste a mi lado, hasta que te arrebataron de allí unos amigos, menos sabios que verdaderos, que te expusieron a la vista pública, te hicieron harapos, cojeando hacia la imprenta, donde los errores no disminuyeron (todos pueden juzgar). A tu regreso mi rubor no fue pequeño, mi mocosa errante (en la imprenta) debería llamar madre. Te descarté como a alguien no apto para la luz, tu rostro era tan molesto a mi vista, sin embargo, siendo mío, al fin el afecto enmendaría tus defectos, si pudiera. Lavé tu rostro, pero vi más defectos, y al frotar una mancha, aún hice una imperfección. Estiré tus articulaciones para que tuvieras pies iguales, sin embargo, sigues corriendo más cojeando de lo debido. Pensé en adornarte con mejores vestidos, pero nada más que tela casera, yo… La casa que encuentro. En este conjunto, entre vulgares puedes vagar. En manos de los críticos, ten cuidado de no venir, y toma tu camino donde aún no eres conocido. Si preguntas por tu padre, di que no tuviste ninguno; y por tu madre, ay, es pobre, lo que la hizo enviarte fuera de la puerta.
Las obras de Anne Bradstreet

Anne Bradstreet
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras