
Pero ¿cómo?”, preguntan mis alumnos. “¿Cómo se hace realmente?”. Te sientas, les digo. Intentas sentarte aproximadamente a la misma hora todos los días. Así es como entrenas a tu inconsciente para que se active creativamente. Así que te sientas, digamos, a las nueve de la mañana o a las diez de la noche. Pones una hoja de papel en la máquina de escribir, o enciendes el ordenador y abres el archivo correcto, y luego te quedas mirándola fijamente durante una hora más o menos. Empiezas a mecerte, solo un poco al principio, y luego como un niño autista enorme. Miras al techo, luego al reloj, bostezas y vuelves a mirar el papel. Entonces, con los dedos sobre el teclado, entrecierras los ojos para observar una imagen que se está formando en tu mente —una escena, un lugar, un personaje, lo que sea— e intentas calmar tu mente para poder escuchar lo que ese paisaje o personaje tiene que decir por encima de las otras voces en tu cabeza.
Pájaro a pájaro: algunas instrucciones sobre la escritura y la vida.

Anne Lamott
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras