Ayn Rand

Entonces comprendió que lo que necesitaba era el movimiento hacia un propósito, por pequeño que fuera o en qué forma, la sensación de una actividad que avanza paso a paso hacia un fin elegido a lo largo del tiempo. El trabajo de cocinar una comida era como un círculo cerrado, completado y desaparecido, sin llevar a ninguna parte. Pero el trabajo de construir un camino era una suma viva, de modo que ningún día quedaba para morir tras ella, sino que cada día contenía todos los que lo precedieron, cada día adquiría su inmortalidad en cada mañana siguiente. Un círculo, pensó, es el movimiento propio de la naturaleza física, dicen que no hay más que movimiento circular en el universo inanimado que nos rodea, pero la línea recta es el emblema del hombre, la línea recta de una abstracción geométrica que crea carreteras, vías férreas y puentes, la línea recta que corta la curva sin rumbo de la naturaleza mediante un movimiento con propósito desde un principio hasta un final. Cocinar comidas, pensó, es como alimentar con carbón a una locomotora para que funcione a pleno rendimiento, pero ¿qué sería la tortura de un imbécil que alimentara con carbón una locomotora que no tuviera que funcionar? No es apropiado que la vida del hombre sea un círculo, pensó, o una serie de círculos que caen como ceros detrás de él; la vida del hombre debe ser una línea recta de movimiento de meta a meta más lejana, cada una conduciendo a la siguiente y a una única suma creciente, como un viaje por la vía de un ferrocarril, de estación en estación hasta… ¡oh, basta!
– Ayn Rand –


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Entonces comprendió que lo que necesitaba era el movimiento hacia un propósito, por pequeño que fuera o en qué forma, la sensación de una actividad que avanza paso a paso hacia un fin elegido a lo largo del tiempo. El trabajo de cocinar una comida era como un círculo cerrado, completado y desaparecido, sin llevar a ninguna parte. Pero el trabajo de construir un camino era una suma viva, de modo que ningún día quedaba para morir tras ella, sino que cada día contenía todos los que lo precedieron, cada día adquiría su inmortalidad en cada mañana siguiente. Un círculo, pensó, es el movimiento propio de la naturaleza física, dicen que no hay más que movimiento circular en el universo inanimado que nos rodea, pero la línea recta es el emblema del hombre, la línea recta de una abstracción geométrica que crea carreteras, vías férreas y puentes, la línea recta que corta la curva sin rumbo de la naturaleza mediante un movimiento con propósito desde un principio hasta un final. Cocinar comidas, pensó, es como alimentar con carbón a una locomotora para que funcione a pleno rendimiento, pero ¿qué sería la tortura de un imbécil que alimentara con carbón una locomotora que no tuviera que funcionar? No es apropiado que la vida del hombre sea un círculo, pensó, o una serie de círculos que caen como ceros detrás de él; la vida del hombre debe ser una línea recta de movimiento de meta a meta más lejana, cada una conduciendo a la siguiente y a una única suma creciente, como un viaje por la vía de un ferrocarril, de estación en estación hasta… ¡oh, basta!

La rebelión de Atlas


Autor FraseaME

Ayn Rand


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