
Cuando era pequeña y corría en la pista de atletismo de la escuela, siempre me detenía y esperaba a los demás niños para que pudiéramos correr juntos, aunque yo sabía (y todos los demás también) que podía correr mucho más rápido que ellos. Fingía leer despacio para poder «esperar» a todos los demás que no podían leer tan rápido como yo. Cuando mis amigos eran bajitos, fingía ser bajita también, y si alguno estaba triste, fingía estar triste. Podría seguir enumerando todas las maneras en que me he limitado, toda mi vida, por «esperar» a los demás. Y lo único que he recibido a cambio es gente que cree ser más rápida que yo, gente que cree que puede hacerme sentir mal conmigo misma solo porque se lo permito, gente que cree que tengo que hacer lo que ellos digan. Mi madre solía enseñarme que «Cenicienta es un ejemplo a seguir», pero he aprendido que Cenicienta puede irse al diablo, ¡ya no espero a nadie! Voy a correr tan rápido como pueda, volar tan alto como pueda, voy a remontar el vuelo y si quieres puedes venir conmigo. Pero ya no te estoy esperando.

C. JoyBell C.
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras