
Comer es comer, ¿no, pajarito?»No, tío Oso: En Caermelor, en la Corte Real, son tan, oh, mucho más avanzados que en cualquier otro lugar. No se acostumbra limpiarse los dedos en el pelo o en el mantel, ni eructar, ni hablar con la boca llena de comida, ni rascarse, ni limpiarse los dientes en la mesa. Hay que usar tenedores pequeños para coger la comida. No se permite servir vino a los superiores ni a uno mismo, sino esperar a que ellos se dignen a servirlo, si se sienten generosos. Y el trincheado de la carne debe hacerse de cierta manera, y en cuanto a los brindis, se necesitaría un día entero solo para aprender las complicaciones.»Le quita la gracia a comer», observó Sianadh.
El mudo mal hecho

Cecilia Dart-Thornton
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