
Los hombres permiten que Dios esté en todas partes menos en su trono. Le permiten estar en su taller para crear mundos y estrellas. Le permiten estar en su limosna para repartir limosnas y otorgar bendiciones. Le permiten sostener la tierra y sostener sus pilares, encender las lámparas del cielo o gobernar las olas del océano siempre en movimiento; pero cuando Dios asciende a su trono, sus criaturas rechinan los dientes. Y proclamamos a un Dios entronizado, y su derecho a hacer lo que quiera con los suyos, a disponer de sus criaturas como mejor le parezca, sin consultarlas; entonces es que nos abuchean y execran, y entonces los hombres nos hacen caso omiso, porque el Dios en su trono no es el Dios que aman. Pero es al Dios en el trono a quien amamos predicar. Es al Dios en su trono en quien confiamos.

Charles Haddon Spurgeon
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras